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12.10.15

razones



Empecé a escribir porque sí y lo tuve como parte de lo "natural", porque siempre hubo algo adentro mío que buscó el camino a la liberación.
Después entendí que no importa si lo escrito gusta o no a los demás, sino que siempre me tiene que gustar a mí, porque en definitiva lo escribo para mí.
Porque la necesidad de liberar esos ángeles o demonios que me habitan, supera hasta mi más profunda razón de ser.


3.10.15

por si las moscas...


Hoy es el último día que me pongo zapatos de tacos tan altos para venir a trabajar. Es un infierno mi vida y este dolor de pies lo único que hace es agregar una llamarada más.

Limpio por enésima vez el mostrador sin dejar de relojear las mesas y los clientes. Este bar apenas da para mantenerlo abierto y respirar, asique no puedo permitir que alguno se vaya sin pagar.
Todo parece estar muy tranquilo y entonces  me dedico a mirar  con más atención a esos dos personajes que hace horas están sentados casi al lado del ventanal vaciando sin piedad uno tras otro sus vasos de whisky.
Si tuviera que describirlos diría que se escaparon de la película de Roger Rabbit, se les nota que están tramando algo. Les falta solo un impermeable y el sombrero un poco tirado hacia atrás. La enorme cantidad del líquido dorado que ya ingirieron, les enturbió las facciones y se acercan mucho al grotesco.

Cada tanto, el más alto, se da vuelta, me mira directo a los ojos y balbuceando me hace señas para que me acerque. Con una mano se rasca la cabeza  y con la otra hace lo mismo, pero entre sus piernas. Invariablemente pide otra ronda, que pasa directo a sus estómagos antes de que yo me vuelva a instalar detrás del mostrador del bar.

No me importa, que se tomen hasta el agua de los floreros, lo único que importa es que me paguen. Pero alguna de las veces que me acerco puedo escuchar parte de lo que están hablando y ya tengo el celular en el bolsillo listo para llamar a la policía…por si las moscas

Parece ser que el más petiso, el que tiene cara de bobo, está muy enojado con alguien y quiere despacharlo, así nomás dijo. Varias veces lo vi enderezarse en la silla y hacerle señas a su amigo mostrándole el abultado bolsillo del pantalón. Me juego a que tiene un revolver ahí.

Bronca que me da que cuando llevo o retiro algo de la mesa, se acercan uno al otro y hablan despacito, a propósito como para que no escuche!
El más alto, ese no tiene cara de bobo, tiene cara de degenerado. Parece esos matones de cuarta capaces de cualquier cosa, ya sea por un mango o tal vez como favor, como me parece en este caso. Apostaría un día de propinas sin miedo a perder que estos dos se conocen y desde hace mucho tiempo y que ya hicieron más de una perrería juntos.

Y bueno, allá ellos si están en algo sucio, mientras no hagan ninguna locura aquí en el bar, el resto es cosa de ellos.


Pero el celular lo tengo a mano… por si las moscas